
Esta clase de vehículos siempre ha tenido un estigma: los consumos. Su elevado peso, sus sistemas de tracción 4×4, motores de una cilindrada considerable… Pero, parece ser que en estos últimos tiempos, gracias a la concienciación de la gente con el medioambiente, y sobre todo, a normativas cada día más estrictas, esta lacra se va diluyendo. Y la prestigiosa marca de vehículos 4×4, Land Rover, no va a ser menos.
El turno le toca ahora al Freelander, el cual, desde que salió a la venta allá por el año 1.996 (lo que le convierte en uno de los primeros todo-caminos de la historia), ha pasado a ser el vehículo más emblemático y vendido de la marca. El mayor cambio que se ha realizado en este modelo (que en 2006 ya tuvo su relevo generacional), entre unos ligeros retoques estéticos (cambian paragolpes y rejillas delanteras, y tendrá disponibles nuevos colores para la carrocería) y de equipamiento, ha tenido lugar sobre su motor más popular: el 2.2 turbodiésel, adaptándolo a la norma Euro 5.
Se le ha retocado la centralita electrónica, y se ha modificado el turbo, de geometría variable, siendo capaz, ahora, de trabajar con un mayor rango de temperaturas. También monta, de serie, sistema Stop&Start (sólo disponible en la versión con cambio manual de 6 marchas) y recuperación de energía en la frenada. Con todas estas variaciones, el nivel de emisiones se reduce en nada menos que un 28 por ciento con respecto al anterior motor. Tendrá dos niveles de potencia diferentes: 150 (TD4) y 190 (SD4) caballos (consumiendo 6 y 7 litros, respectivamente). La versión más potente, vendrá, de serie, con cambio automático.
Estará disponible a partir del mes de octubre. A principios de 20011, también se le sumará una versión TD4 con cambio manual y tracción 4×2.
Fuentes: Terra.es